Mi amigo el Negro

Después, ya en Montecarlo, caminando por la calle antes de la pelea, miraba los Rolls-Royce, las Ferrari, los Porsche, los cruceros amarrados en la marina –al Gordo le gusta la pesca- y movía la cabeza así, se mordía los labios y repetía: “Mirá cuando se lo cuente a los muchachos. Mirá cuando se lo cuente a los muchachos”. Porque de eso hablamos también. Muchas, pero muchas de las cosas que uno hace, por no decir casi todas, las hace para contárselas después a los amigos.

Roberto Fontanarrosa - Cuando se lo cuente a los muchachos

De Fontanarrosa siempre había leído textos sueltos en fascículos de diarios, en recopilaciones de cuentos o en la web. Hasta que alguien me regaló mi primer libro de él: El Rey de la Milonga, que incluye el relato citado al comienzo. Hoy se cumple un año de su fallecimiento. Y también hoy hace dos años y un mes que se fue la persona que me hizo ese obsequio.

Un día antes del que se considera el día del amigo, me tomo el atrevimiento de contar a estas dos personas entre mis amistades. A la que me regaló el libro y al que lo escribió. A la primera porque la pude conocer, pude improvisar debates de política con ella mientras esperábamos el escrutinio definitivo de alguna elección, pude recibir sus consejos y pude disfrutar y abusar de su tolerancia.

Al Negro lo pongo en la lista porque sentarse a leerlo es tan simple y tan grato, como sentarse con un amigo a tomar mates y compartir anécdotas. Por eso son tan geniales sus cuentos. Porque están escritos de una manera tan natural que terminás creyendo que eso que te cuenta, le pasó de verdad.

Entonces no hay forma de errarle al decir que el Negro es mi amigo. Porque si creo que me cuenta historias verdaderas, puedo creer que lo conozco. Y sí, muchas veces conocer a alguien es suficiente para quererlo tanto como a un gran amigo.

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“El campo está con Megadeth”

¿Quién la podría tener más clara que él? A continuación, las verdaderas causas del conflicto entre el gobierno y el campo.

¡Qué impotencia!

¿Alguna vez sintieron ganas de abrazar a alguien desconocido? Más que en la cancha festejando un gol, nunca me había pasado. Hasta el martes, cuando caminaba por la ex Plaza Vélez Sársfield y una mujer casi llorando me paró y tuvimos el siguiente diálogo:

-Mujer: Disculpame… te pido por favor. ¿No me harías un llamado desde tu celular al mío?

-Yo:

-Mujer: No sabés lo que me pasó, fui al telecentro del Patio Olmos y me lo olvidé en la cabina. Cuando volví, no estaba. Entonces llamé y el tipo que me contestó me dijo que nos encontremos en esta esquina. No llega, tengo miedo de que se haya arrepentido. Para colmo tengo a mi viejo internado y…

-Yo: No te preocupes, decime el número.

-Mujer: 156******

-Teléfono: Esta es la casilla de mensajes de…

-Yo: Me atendió el contestador.

-Mujer: ¡No!, lo apagó, se arrepintió, no me lo va a devolver… no lo puedo creer. Tengo a mi viejo internado, pierdo el celular, no sé qué hacer. ¿Sabés lo que es para mí volver a mi casa ahora con esta frustración? Mi viejo internado y yo pierdo el celular.

-Yo:

-Mujer: ¡Qué impotencia! Tengo ganas de sentarme a llorar de la amargura que siento.

-Yo:

¿Qué debemos hacer en estos casos aquellos que decimos y creemos ser buenas personas? ¿Qué debemos hacer aquellos que estamos sensibles porque nuestra abuela está en terapia intensiva después de un infarto y nuestro viejo en cama con neumonía, y nos topamos con esta situación? ¿Qué hubiera pasado si yo también le contaba lo que me estaba pasando? ¿Qué hubiera pasado si nos abrazábamos y llorábamos juntos?

Quiere ser el Mesías de un represor

Jorge Agüero se manda una tras otra. Primero quiso ser candidato a gobernador con propuestas desopilantes como hacer que Córdoba se separe de Argentina y sea una república; destituir a todos los jueces de la provincia y dictar nuevos códigos civiles y penales; abolir la adopción; establecer la enseñanza obligatoria de idiomas como el ruso, el chino y el japonés; crear de un Cabo Cañaveral para lanzar satélites; y varias ocurrencias más. Finalmente no se postuló.

Después apareció empuñando una escopeta en carteles que lo proclamaban como candidato a diputado nacional. Por creerse el Mesías y proponer la “libre portación de armas y grupos de autodefensa”, tuvo repercusión en los medios nacionales. Esa vez sí participó de las elecciones, pero sus afiches tuvieron más protagonismo que su propia candidatura.

Ahora se le anima a lo que, para mí, es su locura más grande. En el histórico juicio que se desarrolla en Córdoba a Menéndez y otros siete represores acusados del secuestro, tortura y asesinato de cuatro militantes del PRT durante la dictadura, Agüero defiende a uno de los imputados. Es, junto a Alejandro Cuestas Garzón, abogado defensor de Jorge Ezequiel Acosta. Este Capitán del Ejército retirado, ¿habrá visto en Agüero a su Mesías?

Jorge

Foto: LAVOZ.com.ar

Miss Aymara

Santa Cruz de la Sierra es un centro pujante, con una buena cuota de ostentosidad y que ante los visitantes se devana por demostrar hospitalidad y, a fuerza de palmeras y carácter tropical, diferenciarse de la más difundida imagen internacional de Bolivia. No tenemos llamas, no tenemos cactus, no somos del altiplano, parecen decir en algunas ocasiones, como si se tratara de cosas para tenerlas lejos. De manera brutal lo puntualizó hace cuatro años Gabriela Oviedo, una cruceña elegida Miss Bolivia: “La gente piensa que todos somos indios del lado oeste del país. Es La Paz la imagen que refleja eso, esa gente pobre, de baja estatura e india. Yo soy del otro lado del país, del lado este, que no es frío, es muy caliente. Nosotros somos altos y somos gente blanca y sabemos inglés”.

Sergio Carreras en La Voz del Interior

Muerte (de risa) en un funeral

Una muerte; una viuda igual de sensible que de ácida; un hermano “exitoso” y uno envidioso; un yerno volando culpa de los ácidos; un tío insoportable en silla de ruedas; un amigo simpático pero desubicadísimo; un amigo del amigo que se la tira de dandy; y un enano chantajista. Todo esto hace falta para vivir el funeral más divertido del mundo.


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